Enero: un nuevo comienzo, una nueva oportunidad... para el ciberdelito
Cada inicio de año trae ese aire de renovación que muchos buscan para reorganizar su vida personal y laboral. Enero se siente como un punto y aparte, un momento en el que la agenda se reinicia, las rutinas se reajustan y la motivación por “empezar bien” se dispara. Ese cambio de energía no es casualidad, sino parte de un fenómeno psicológico conocido como Fresh Start Effect, o “efecto de nuevo comienzo”, que empuja a las personas a creer que pueden mejorar a partir de una nueva etapa. Pero este efecto también puede ser aprovechado de forma maliciosa, y así se explica desde Security Through Education, portal especializado en ingeniería social.
En psicología, el Fresh Start Effect describe cómo los hitos temporales (un fin de año, un cumpleaños o un lunes) generan una separación mental entre el “yo anterior” y el “yo futuro”. Esa distancia nos permite imaginar una mejor versión de nosotros mismos, y esa visión potencia la motivación. Por eso enero está lleno de planificación, reorganización de equipos, nuevas prioridades y objetivos ambiciosos. La sensación de “renovación” es real, y viene acompañada de optimismo y ganas de actuar.
Pero ese impulso también tiene un lado menos evidente: los nuevos comienzos cambian cómo tomamos decisiones, y eso importa en ciberseguridad. Cuando la motivación sube, la tolerancia al riesgo puede subir también, y la atención al detalle puede bajar. Además, la ruptura de rutinas significa que el “piloto automático” queda fuera de juego. Si a eso le sumamos optimismo y entusiasmo, las personas se vuelven más susceptibles a señales persuasivas como urgencia, autoridad o aparente legitimidad. El mismo estado mental que impulsa a mejorar puede aumentar la vulnerabilidad.
Por eso enero es uno de los meses más activos para atacantes especializados en ingeniería social. Saben que es temporada de mensajes de RR. HH., impuestos, beneficios, políticas internas, capacitaciones y resets de sistemas, lo que les da excusas perfectas para ataques de ingeniería social, como el phishing. En un entorno donde los equipos resetean su dinámica, hay más carga cognitiva, menos comportamiento predecible y más tendencia a confiar en lo que “parece correcto” sin verificar. Más oportunidades para mezclarse entre comunicaciones legítimas.
Lo interesante es que este mismo contexto también puede jugar a favor de las organizaciones. Los líderes pueden aprovechar el Fresh Start para fortalecer la cultura de seguridad, clarificando qué comunicaciones se esperan en enero, reforzando la verificación por canales secundarios y celebrando buenas prácticas. En vez de sembrar miedo, se puede capitalizar la energía positiva para crear nuevas normas de comunicación segura, algo que enero facilita naturalmente y cuyo aprendizaje puede mejorar la seguridad de todo el año.
A nivel individual, el consejo es claro: todo mensaje de enero que pida datos personales, credenciales o información financiera debe tratarse como de alto riesgo. Frenar antes de responder, verificar con RR. HH. o finanzas por un canal conocido y hacer un pequeño “check de seguridad” diario marca una gran diferencia. Los nuevos comienzos son poderosos, pero requieren conciencia. Si entendemos cómo influyen en nuestras decisiones, podemos aprovechar esa motivación sin caer en las trampas que los atacantes preparan en esta ventana tan particular.


