Geopolítica y tecnología: el nuevo frente de riesgo que ya no se puede ignorar
La planificación tecnológica tradicional ya no alcanza. En un contexto global marcado por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y reconfiguración de cadenas de suministro, los gerentes y líderes de IT deben asumir que la geopolítica es hoy un factor operativo más. Según testimonios de expertos del sector, divulgados por GovInfo Security, incorporar el riesgo geopolítico a la estrategia tecnológica dejó de ser una opción y se convirtió en necesidad para garantizar la continuidad del negocio.
William Dixon, investigador del Royal United Services Institute, propone que los responsables de tecnología adopten una mentalidad de “chief geopolitical officer”, integrando inteligencia geopolítica en todo el ciclo de vida de IT. Esto implica planificar escenarios extremos, como la pérdida total de acceso a regiones o proveedores clave, y desarrollar lo que denomina “exit readiness”: la capacidad de salir de un proveedor o mercado sin paralizar la operación. La clave, señala Dixon, es tratar la disrupción geopolítica como una variable esperada, no como una catástrofe inesperada.
Desde PwC, Sean Joyce refuerza esta visión y subraya la importancia del modelado de escenarios realistas, en coordinación con las áreas de negocio, seguridad y el CISO. Para Joyce, los CIO deben preguntarse si realmente cuentan con redundancia, si la organización es resiliente, y cómo responderían ante eventos que afecten operaciones críticas, fuerza laboral o ubicaciones geográficas. Estos ejercicios, lejos de frenar la transformación digital, previenen decisiones impulsivas en momentos de crisis, especialmente en un entorno de despliegues acelerados de inteligencia artificial.
La gobernanza también juega un rol central. Joyce y JoAnn Stonier, presidenta de The Cantellus Group, coinciden en que los CIO deben mapear regulaciones, dependencias y riesgos a lo largo de toda la cadena digital. Este análisis no solo abarca la geopolítica, sino también presiones competitivas, costos, optimización y talento. Para Stonier, contar con una visión clara del propósito, los valores y la estrategia de la organización es fundamental para tomar decisiones coherentes cuando los trade-offs se vuelven inevitables.
En este escenario, la ciberseguridad emerge como el mayor riesgo amplificado por la inestabilidad global. Stonier advierte que cuando la atención del negocio se dispersa, los cibercriminales encuentran su mejor oportunidad. Por eso, los expertos insisten en volver a lo esencial: controles de identidad y acceso, autenticación multifactor, monitoreo continuo y defensa permanente, trabajando en conjunto con proveedores cloud, terceros y la cadena de suministro. Además, Joyce destaca que los CIO deben pensar tanto en la seguridad de la IA como en cómo la IA puede fortalecer la seguridad.
Finalmente, el riesgo no es solo digital. La infraestructura física, la ubicación geográfica y el suministro energético se han convertido en factores críticos. Matt Kelly, CTO de la Global Electronics Association, recuerda que la nube depende de hardware real, con un consumo energético creciente, agravado por la necesidad de redundancia y el auge de la IA. Según Kelly, las redes eléctricas y la disponibilidad de materiales enfrentan límites reales. Ante este panorama, el desafío para los CIO es claro: identificar los proveedores más críticos, evaluar su nivel de riesgo y diseñar sistemas capaces de seguir operando incluso en medio de la disrupción.

