ICE habría encontrado una nueva forma de acceder a datos fiscales de inmigrantes: comprándolos a intermediarios privados
Documentos de contratación revelan que la agencia migratoria estadounidense habría adquirido acceso a identificadores fiscales utilizados por millones de inmigrantes
Pese a que tribunales habían limitado previamente ese tipo de intercambio de información.
La relación entre vigilancia, datos comerciales y control migratorio en Estados Unidos suma un nuevo capítulo. Según una investigación de 404 Media, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) habría contratado acceso a información vinculada a números de identificación fiscal utilizados por inmigrantes mediante un corredor privado de datos, una práctica que podría permitirle obtener información similar a la que tribunales le prohibieron recibir directamente del IRS.
Los documentos de contratación revisados por el medio muestran un contrato cercano a los 10 millones de dólares firmado con la empresa Thundercat Technology LLC para proporcionar suscripciones y capacidades analíticas relacionadas con ITINs (Individual Taxpayer Identification Numbers), los números fiscales que utilizan personas que no pueden obtener un número de Seguridad Social, incluidos muchos inmigrantes indocumentados que pagan impuestos en Estados Unidos.
El contexto: tribunales bloquearon el acceso directo
Durante los últimos años, ICE intentó obtener acceso a bases de datos fiscales administradas por el IRS para apoyar operaciones migratorias. Sin embargo, distintos tribunales bloquearon esos mecanismos de intercambio de información, argumentando preocupaciones legales y riesgos de identificación errónea de contribuyentes.
La controversia surge porque el nuevo contrato parecería permitir a la agencia acceder a datos equivalentes, pero a través del mercado privado de datos en lugar de obtenerlos directamente desde organismos gubernamentales. Según el senador estadounidense Ron Wyden, la operación podría interpretarse como una forma de eludir tanto restricciones judiciales como protecciones de privacidad existentes.
Por el momento no está claro qué información exacta incluye la suscripción contratada: podría abarcar únicamente identificadores fiscales o también datos asociados como nombres, direcciones u otros registros vinculados.
El negocio invisible de los corredores de datos
Más allá del caso migratorio, la noticia vuelve a poner el foco sobre una industria poco visible pero extremadamente influyente: los data brokers.
Estas empresas recopilan, agregan y comercializan enormes volúmenes de información personal obtenida de fuentes públicas, comerciales y digitales. En muchos casos, los datos terminan siendo utilizados por agencias gubernamentales sin necesidad de órdenes judiciales ni procesos tradicionales de obtención de evidencia.
La práctica es conocida por algunos especialistas como data broker loophole (la “laguna legal de los corredores de datos”): si una agencia no puede obtener determinada información directamente por restricciones legales o constitucionales, puede simplemente comprarla a una empresa privada que ya la posee.
Una tendencia que va mucho más allá de los impuestos
La adquisición de datos fiscales no es un hecho aislado.
Investigaciones recientes revelaron que organismos del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense han comprado información de ubicación obtenida a través del ecosistema publicitario digital, datos de servicios públicos e incluso registros comerciales utilizados para alimentar plataformas de análisis e identificación de objetivos.
El patrón es cada vez más evidente: las capacidades de vigilancia ya no dependen únicamente de bases de datos gubernamentales. El mercado privado de información se ha convertido en una fuente estratégica para organismos de seguridad, inteligencia y control migratorio.
La discusión de fondo: privacidad y soberanía de los datos
El caso vuelve a plantear una pregunta incómoda para gobiernos y ciudadanos de todo el mundo: ¿qué significa realmente proteger la privacidad cuando enormes volúmenes de información personal circulan libremente entre empresas privadas?
Aunque el debate actual se concentra en Estados Unidos y las políticas migratorias, el fenómeno tiene alcance global. La existencia de mercados donde datos personales pueden comprarse, combinarse y reutilizarse plantea desafíos crecientes para la privacidad, la transparencia estatal y el control efectivo sobre la información de millones de personas.
En un escenario donde los datos se han convertido en infraestructura crítica, la pregunta ya no es únicamente quién los recopila, sino quién termina comprándolos.



