Las brechas abiertas de América Latina: solo el 13% confía en ciberdefensas y escasez de talento
A medida que América Latina acelera su transformación digital para impulsar el crecimiento económico, la confianza en las defensas cibernéticas no acompaña ese avance. Según el informe Global Cybersecurity Outlook 2026 del WEF, difundido por DarkReading, las organizaciones de América Latina y el Caribe son las que menos confían en la capacidad de sus países para proteger infraestructuras críticas frente a ciberataques, un dato que expone una brecha preocupante entre digitalización y resiliencia tecnológica.
El relevamiento, basado en la opinión de más de 800 líderes empresariales a nivel global, muestra que solo el 13% de las organizaciones latinoamericanas confía en la preparación cibernética de su país, mientras que un 49% afirma no tener confianza alguna. Si bien la relación entre grandes empresas y estados siempre puede ser compleja, la comparación con el resto del mundo es sorprendente. A nivel mundial, el promedio es muy superior: el 37% de las organizaciones dice confiar en la capacidad de defensa nacional, lo que deja a la región claramente rezagada frente a otros mercados.
Para Giulia Moschetta, autora principal del informe y especialista del Centro de Ciberseguridad del WEF, la falta de confianza en la capacidad de prevención y respuesta es un obstáculo central para construir resiliencia cibernética. Según explica, las regiones con menos recursos suelen carecer de capacidades avanzadas de respuesta a incidentes, y en el caso de América Latina, este problema se agrava por carencias en marcos de gobernanza, recursos financieros limitados y una expansión digital más rápida que las defensas que la sostienen.

El contexto tampoco ayuda. América Latina registró un aumento interanual del 53% en los ciberataques, cerca de un 40% por encima del promedio global, de acuerdo con datos de Check Point Research citados en el informe. A esto se suma una mayor presencia de grupos de ciberdelito internacionales, ataques persistentes contra sistemas financieros como el de Brasil, desafíos de seguridad en eventos de alto perfil como el Mundial 2026 (con México entre las sedes) y operaciones de ciberataques de Estados nación en países como Venezuela.
Sin embargo, el mayor freno para mejorar la resiliencia no es solo el volumen de ataques, sino la escasez de talento especializado en ciberseguridad. Más de dos tercios de las organizaciones de la región afirman no contar con las personas ni las capacidades necesarias, y solo el 31% cree tener el personal con las habilidades adecuadas. Esta falta de profesionales limita la capacidad de proteger ecosistemas digitales en expansión y amenaza con convertir el progreso tecnológico en una nueva fuente de vulnerabilidad, según afirma el estudio.
La inteligencia artificial aparece como una espada de doble filo. Puede fortalecer las defensas, pero también potencia el fraude, especialmente cuando los ataques se realizan en idiomas locales y con mayor sofisticación. El 77% de los encuestados en América Latina y el Caribe afirma haber sufrido o conocer a alguien afectado por fraude habilitado por tecnología. Para cerrar la brecha, el WEF propone un enfoque integral basado en atraer talento, ampliar la formación, mejorar los procesos de selección y retener a los profesionales, un desafío que, según el informe, requiere compromiso no solo de recursos humanos, sino de toda la estructura organizacional y de liderazgo.


