¿Son viables los centros de datos orbitales que planea Elon Musk?
Elon Musk volvió a sacudir al sector tecnológico, con el anuncio la semana pasada de la fusión entre SpaceX y xAI (ambas de su propiedad), un movimiento que en teoría apunta a sentar las bases de centros de datos orbitales alimentados por energía solar. Con esta idea, se busca resolver uno de los mayores “cuellos de botella” de la inteligencia artificial: el consumo masivo de energía y la necesidad de escalar la capacidad de cómputo. Según Musk, trasladar estas infraestructuras fuera del planeta sería “la única forma de escalar” a largo plazo, aprovechando la abundancia energética del Sol y el espacio disponible en órbita.
La operación requiere un ecosistema integrado que combina cohetes, satélites, enlaces ópticos y sistemas de IA, con SpaceX aportando una ventaja estructural clave: el control de la flota de lanzamiento más activa del mundo. En documentos presentados ante el regulador estadounidense, la empresa solicitó autorización para desplegar hasta un millón de satélites solares diseñados como centros de datos orbitales, aunque sin detallar cuántos lanzamientos serían necesarios para alcanzar una escala operativa. El anuncio llega en un momento particular, con SpaceX preparando el terreno para una posible salida a bolsa valuada en hasta 1.5 billones de dólares, lo que pone bajo la lupa tanto la viabilidad técnica como el impacto económico.
Para muchos expertos, aún enfrenta desafíos, regulación y madurez tecnológica, pero también existen informes y opiniones prometedoras. Veremos ambos a continuación.
Un enfoque viable según estudio europeo
Un estudio de viabilidad presentado en 2024 por Thales Alenia Space (el mayor fabricante de satélites europeo) aporta su mirada al debate, al analizar el impacto ambiental, tecnológico y económico. El proyecto ASCEND, financiado por la Comisión Europea, evaluó si estas infraestructuras podrían contribuir a los objetivos de neutralidad en carbono, comparándolos con los centros de datos terrestres. Entre sus conclusiones, destaca que los centros de datos orbitales no requerirían agua para refrigeración y podrían reducir las emisiones de forma significativa, siempre y cuando se desarrollen lanzadores mucho más “limpios”.
Pero independientemente de las cuestiones ambientales, el estudio también concluye que el proyecto es tecnológicamente y económicamente viable, apoyándose en infraestructuras modulares ensambladas en órbita mediante tecnologías robóticas, y en el desarrollo de lanzadores reutilizables. Para Thales Alenia Space, los resultados confirmaron que el desafío no era de ciencia ficción, sino de voluntad política, inversión sostenida y coordinación industrial a largo plazo.
MarketWatch y un análisis económico no tan optimista
Un análisis económico publicado por MarketWatch puso en duda la viabilidad financiera de los centros de datos orbitales de SpaceX. Según estimaciones de la firma MoffettNathanson, el plan implicaría inversiones anuales de hasta 5 billones de dólares, necesarias para una escala operativa sin precedentes: unos 200.000 satélites lanzados por año y más de 3.000 lanzamientos anuales de Starship, un ritmo que exigiría ampliar de forma radical las cadenas de suministro y la capacidad industrial. Solo alcanzar los 100 gigavatios anuales de capacidad de cómputo en IA que Musk plantea requeriría, según los analistas, entre 4 y 5 billones de dólares en capital si se utilizan equipos estándar.
Estas cifras contrastan con la realidad financiera actual de SpaceX y xAI, cuyos ingresos y flujos de caja quedan muy lejos de sostener un proyecto de esa magnitud sin financiación externa masiva, aunque con la probable salida a la bolsa. A esto se suman riesgos técnicos y operativos (como la degradación de chips por radiación y las dificultades de mantenimiento) que refuerzan la idea de que la iniciativa es, por ahora, una apuesta de largo plazo, más cercana a una visión estratégica que a un negocio sostenible en el corto o mediano plazo.
Opiniones encontradas de otros CEOs ¿es realmente una idea de Musk?
Antes del anuncio de Musk, Sundar Pichai de Google ya había puesto el tema sobre la mesa a fines de 2025, al presentar “Project Suncatcher”, la apuesta de Google por centros de datos de IA en órbita alimentados por energía solar. El CEO describió la iniciativa como un proyecto ambicioso pensado para aliviar la presión energética, con prototipos previstos para 2027 y una estrategia de escalado. Musk reaccionó de forma escueta calificando la idea como “interesante”.
En contraste, desde Amazon el tono es mucho más escéptico. El CEO de AWS, Matt Garman, afirmó que los centros de datos orbitales están “bastante lejos” de convertirse en una realidad viable, citando la escasez de lanzadores, los costos de poner carga en órbita y la falta de economía de escala. Aunque reconoce el estrés que la IA impone a la infraestructura terrestre, Garman considera que, al menos por ahora, el cómputo espacial sigue siendo más una visión de futuro que una solución práctica, incluso mientras otros actores del sector continúan explorándolo.

